El último film de Icíar Bollaín fue el más votado entre los asistentes al Festival Internacional de Berlín. El largometraje inspirado en la Guerra del Agua que tuvo lugar en Cochabamba (Bolivia) en abril del 2000, tuvo una cálida acogida por parte de los asistentes que otorgaron a la película el premio del público de la sección Panorama. La cinta de Icíar Bollaín ha recibido también muy buenas críticas por parte de los medios: «Es algo más que un retrato digno acompañado de inmejorables intenciones. Es una buena y compleja película. Icíar Bollaín cree en lo que está contando y lo sabe transmitir con talento» (Carlos Boyero: Diario El País). «Un sutil, demoledor, ejemplo de combatividad política, moral. (…) la película gana enteros en cuanto estalla el conflicto, en la toma de conciencia de Tosar (…)» (Fausto Fernández: Fotogramas). Bollaín se moja y conquista de nuevo el cine social).